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Si eres amante de la poesía, los paisajes y las historias que conectan la vida con el arte, aquí te contaré sobre mi experiencia en el Museo de Pablo Neruda en Isla Negra. Este lugar es mucho más que una casa museo: es un espacio lleno de cosas que el poeta guardó como tesoros. A continuación, te cuento todo lo que necesitas saber para llegar y disfrutar al máximo de tu experiencia.
Isla Negra está ubicada a unos 110 km al oeste de Santiago. Para llegar desde Santiago existen estas opciones.
También, si estás de paso por Valparaíso o Viña del Mar, puedes llegar hasta Isla Negra, tomando un bus de la línea Pullman Lago Peñuelas desde el Terminal de Valparaíso (desde Viña del Mar no hay buses). El recorrido es de alrededor de 1 hora y media aproximadamente dependiendo del tráfico.

La historia de esta casa se remonta a 1937 cuando el poeta buscaba un refugio después de su larga estancia como diplomático en el extranjero. En un recorrido por la costa junto a Eladio Sobrino, un marino español radicado en Chile, quien vendió en 1938 a Neruda un sitio con una cabaña de piedra.
Anteriormente, el sector donde se encontraba la cabaña se llamaba Las Gaviotas pero fue rebautizado por el poeta como Isla Negra.
Con el paso del tiempo la casa fue ampliándose. En 1943 Neruda, encargó al arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias una serie de ampliaciones y luego en 1965 el arquitecto y amigo de Neruda, Sergio Soza proyectó otras nuevas, siendo la más curiosa la del techo de zinc, para escuchar el canto de la lluvia y evocar su niñez, en el lluvioso sur de Chile.

El museo fue la casa favorita del poeta, era su refugio de inspiración y fue el lugar donde pasó sus últimos momentos de vida. También es un lugar muy especial, dado que alberga la tumba del poeta junto a la que sería su gran amor y musa de inspiración Matilde Urrutia.
Esta es una de las tres residencias que tenía el poeta junto con la Casa Museo La Chascona (Santiago) y la Casa Museo La Sebastiana (Valparaíso) que también se puedes visitar.
La casa va contando diferentes etapas en la vida de Neruda. Al principio de la visita te encuentras en el patio de la casa con una vieja locomotora en recuerdo a su niñez en la ciudad de Temuco, donde su padre trabajó como obrero ferroviario.

Al entrar al interior de la casa, ya te sorprende la cantidad de objetos vinculados con el mar y con su niñez. Neruda tenía una especie de mal de diógenes por así decirlo y fue acumulando cosas únicas como mascarones de proa, botellas de vidrio, conchas marinas enormes y pequeñas, mariposas, insectos, esculturas, un Kava Kava traído Rapa Nui, instrumentos musicales y mapas antiguos, entre otros objetos.

Cuando entras a la casa, pareciera que por momentos estuvieras dentro de un barco, con pasillos estrechos, techos bajos y ventanas que dan hacia el océano Pacífico. Según el poeta «El Océano Pacífico / se salía del mapa. / No había dónde ponerlo / Era tan grande, desordenado / y azul que no cabía en ninguna parte. / por eso lo dejaron frente a mi ventana.»

Cada vez que regresaba de sus viajes Neruda hacía sonar este campanario para que sus vecinos supieran. Este se encuentra en el patio que da hacia el océano al igual que la escultura de pez de hierro que luego la Fundación Pablo Neruda adoptó como logo.

Este es uno de los lugares más especiales de la visita y donde culmina. La última voluntad de Neruda era que sus restos descansaran en esta casa y fue así como en 1992, 40 años después de su muerte fue sepultado junto a su gran amor y su última esposa, Matilde Urrutia. Es un lugar con una vista preciosa al océano y donde el sonido de las olas del mar te relaja completamente. Sin duda alguna, es la mejor parte de la casa.



¿Qué te ha parecido esta casa Museo del poeta chileno Pablo Neruda? ¿la visitarías en tu próximo viaje a Chile? te leemos en los comentarios.
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